Imprecisiones en Protagonistas de Nuestra Tele

octubre 26, 2017

Hace poco más de un mes inició la cuarta temporada de una de las producciones audiovisuales más polémicas de la televisión colombiana: Protagonistas de Nuestra Tele.

Fotografía de RCN Televisión

Esta producción, bajo un formato de reality show, reúne a un grupo personas que compiten por un contrato de actuación con la productora RCN Televisión.

El modelo de juego es sencillo: los participantes desarrollan pruebas de actuación y, de acuerdo al resultado que entregan tres jueces, obtienen un seguro o una advertencia de eliminación. Además, entre los mismos participantes eligen quién está en riesgo de salir. Este proceso se repite semana a semana, hasta llegar a dos ganadores: un hombre y una mujer.

Existen otras reglas, pero estas no cambian sustancialmente la lógica de la competencia, por lo que "Protagonistas de Nuestra Tele" se puede definir como cualquier otro reality de la televisión colombiana.

Pero, si este programa es similar a otros, ¿Por qué genera tanta polémica? ¿Qué tiene de diferente en su adaptación? Aquí comparto algunas consideraciones, muy personales y enmarcadas en mi formación y curiosidad como actor.

¿A quiénes está dirigido el show?

Lo primero es entender que las actividades o pruebas de competición de un reality show no definen la audiencia a la que está dirigido. "Protagonistas" no es una producción orientada a actores en formación o en ejercicio, ni mucho menos pretende ser un recurso educativo, como lo pudiese llegar a ser un documental de National Geographic o History Channel.

Es un craso error pretender que los realities se concentran en un nicho de espectadores específico. Por el contrario, este tipo de producciones buscan impactar el mayor número de personas, a través de contenidos ligeros.

Consideremos el reality show de la competencia: "El Desafío", que en su última temporada convocó a participantes “súper humanos” (atletas de alto rendimiento). Sería poco estratégico orientar la producción a una audiencia específica.

Y aunque no parezca necesario hacer esta claridad, hubiese sido estratégico que la productora o la directora Analía Michelengeli se ocuparan en aclarar la audiencia del programa e impedir las falsas expectativas de algunos televidentes.

La supuesta escuela de actuación

La situación anterior se acentúa aún más cuando el mismo programa televisivo asegura ser una escuela de actuación, que -en cuestión de tres o cuatro meses- logra preparar a actores y actrices con las competencias necesarias para afrontar un rol protagónico en una producción televisiva.

Esta afirmación va en contravía a los procesos de formación -tanto formales como no formales- donde estudiantes y profesores dedican entre tres y cuatro años para iniciarse en el oficio de la actuación.

Sí hay que resaltar que algunas de "las clases" proponen reflexiones y ejercicios que fortalecen las habilidades, los conocimientos y las destrezas de un estudiante de actuación, pero estas no son suficientes para hablar de un nivel profesional.

Considero que, de las cinco emisiones semanales del programa (sin contar la exposición en redes sociales), la dedicación a la formación y el fortalecimiento actoral no supera el 10% del contenido.

En este orden, pretender que el programa es una escuela de actuación es una visión errada de RCN y la Dirección.

La intención de contenidos

Para nadie es un secreto que el propósito del programa es lograr los mayores índices de rating en una franja de alta demanda de contenidos televisivos. Y, al parecer, para lograr esta meta son válidas todas las formas.

Esto tiene evidencia explícita en la intención y el foco de las historias que se dan en la "Casa Estudio": discusiones, sexo y narcisismo. Incluso, la dinámica y reglas del show han sido flexibles para generar (forzar, para ser más preciso) este tipo de situaciones.

Todo ello ha permitido que el programa esté en la agenda de contenidos de otros medios, pero esta presencia no es la más amable. Bajo titulares amarillistas y obscenos, el programa hace ruido en el país. Al parecer el objetivo es como dicta el dicho: “que hablen, sea bien o mal, pero que hablen”.

La selección de participantes

Otro de los desaciertos del programa fue el proceso de selección de los participantes.

Según el formulario de inscripción, cualquier persona mayor de edad podría participar. Solo hacía falta responder unas preguntas y anexar un breve video que evidencie habilidades actorales.

Además, en un esfuerzo por reforzar el mensaje y la convocatoria, la misma directora de contenidos participó en programas de televisión y videos en línea donde compartió algunas recomendaciones.

Sin embargo, algunas personas manifestaron que el proceso de selección no fue transparente, pues los criterios de selección fueron “amañados” y favorecieron a personajes con algo de reconocimiento y polémica, como es el caso de Katalina Gómez y Alex Ospina, que atraviesan un proceso de divorcio bastante conflictivo.

Es claro que, como programa de un canal privado, el mismo puede generar (y justificar o no) sus propios procesos, el imaginario y la mala imagen se construyen de manera libre y no regulada. Así pues, hay otra mala jugada.

La terna de jueces

Lo último, a mi juicio, es la participación de la modelo Ariadna Gutiérrez, que –a todas luces- no tiene una formación ni experiencia actoral que le permita opinar y –sobre todo- retroalimentar académica las pruebas actorales que presentan los participantes.

Su presencia, aunque amable y entretenida (en el buen uso del término), deja un sinsabor al momento de sus participaciones y genera un imaginario que indica –nuevamente- el afán de la dirección de contenidos por generar polémica, como fórmula de rating.

Destacado, eso sí, el trabajo como jurado de los actores Jorge Enrique Abello y Adal Ramones, que han logrado dar un toque profesional y académico al programa. Lástima que su participación –como lo mencioné hace un momento- es muy poca.

¿Recomiendo ver Protagonistas?

Recomiendo ver este reality sí y solo sí ya leíste todos los libros guardados en casa, no tienes ninguna actividad pendiente para la universidad o el trabajo, estás solo en casa o no tienes amigos ni familiares. En caso contrario, creo que hay mejores opciones.

Aunque también está la opción de verlo por puro “desparche”.

¿Cómo te pareció el artículo? Te invito a dejar tus apreciaciones, sugerencias e inquietudes en la caja de comentarios. Estaré muy feliz de leerte.

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Por:
Juan Carlos Morales S.
Actor
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