Anillo de compromiso: monólogo

febrero 14, 2018

Para la clase de actuación el profesor nos propuso recrear este monólogo. Es una escena de un joven que propone matrimonio a su novia, sin embargo hay puntos de giro que dejan entrever un subtexto bastante interesante.

Por cierto, en una próxima entrada compartiré mi análisis de subtexto.

Monólogo

(Carlos y Eva están en una cafetería. Llevan años saliendo juntos. Carlos saca una cajita pequeña y la abre para que Eva contemple con sorpresa el anillo que hay en su interior. Visto desde afuera, parece una petición de matrimonio)

CARLOS: (sosteniendo la cajita abierta)

¿Qué pasa? No me preguntes cuánto me he gastado en este anillo porque te diré que nada. Lo importante es lo que significa.

¿Te acuerdas cuando empezamos, Eva? Me dicen que acabaría haciendo esto y no me lo creo.

¿Qué han sido,... cuatro años? Qué rápido, verdad. Me han pasado volando ¿A ti no? Dicen que, cuando uno está bien, el tiempo pasa rápido.

Me acuerdo cuando nos devorábamos a besos en el asiento de atrás del coche. Joder, eso no era amor. Eso era… eso. Quién iba a pensar que eso acabaría convirtiéndose en amor. Y el amor en esto.

¿Qué pasa? ¿No te gusta? Es lo que se lleva ahora. Vamos, eso creo, no soy experto en anillos.

¿Qué pasa? Yo lo sé. Está muy visto. Tiene pocos quilates. Es la crisis, cariño. Los tiempos están jodidos -merecías un anillo único, de muchos quilates-, pero más jodidos estábamos cuando empezábamos, que solo teníamos el Seat Ibiza y nos creíamos los reyes del mundo.

Soy optimista. Encontraré un trabajo, ya lo verás.

¿Qué es eso que veo? ¿Una lágrima? No, hombre. No, a ti te va bien.

Mario está encantado contigo. Es un buen jefe, Mario. Es un buen jefe ¿Verdad? Siempre lo dices.

Te brillan los ojos cuando hablas de él. Y él tiene que estar contento contigo. No todas las secretarias se quedan hasta tan tarde tantas veces.

Anda, cógelo. Y te seré sincero - quedamos en que siempre nos diríamos la verdad ¿Te acuerdas?-. Bueno, pues te lo confieso: no lo he comprado. Me lo he encontrado. Sí. El anillo. La cajita, no.

La cajita la compré hace una semana, justamente, porque quería regalarte un… bueno, da igual.

Quiero que lo sepas, que el anillo no lo he comprado. Lo encontré ayer en el coche cuando pasaba el aspirador.

Anda, quédatelo. (Ella no reacciona). O no te lo quedes. Dáselo al dueño, si sabes a quién. Igual está teniendo un problemón en su casa ahora mismo por haberlo perdido.

¿Estás llorando? Tranquila, yo no lloro ¿Qué importancia tiene un anillo? Siempre te dije que lo de menos eran el anillo, y boda, y todo eso…

¿Cómo te pareció el artículo? Te invito a dejar tus apreciaciones, sugerencias e inquietudes en la caja de comentarios. Estaré muy feliz de leerte.

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Por:
Juan Carlos Morales S.
Actor

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